martes, 26 de julio de 2011

Lugares que rodeamos juntos, llenos de sonrisas perseguidas por dos almas, que juntaban sus corazones al compas del amor.

Nuestro adiós, es más que una despedida, es el adiós de mi infancia, es el adiós de la inmadurez y la perseverancia, es el adiós de dos años perdidos en ilusiones y fracasos.

Pero el aprendizaje de nuestros cuerpos seguirá vivo, las caricias que el viento nos trajo y nos devolvió tantas veces, los lugares que caminamos y rodeamos juntos, llenos de sonrisas perseguidas por dos almas, que juntaban sus corazones al compas del amor.

Almas que seguirán vivas y juntas, guardadas en la caja de recuerdos del destino, el lenguaje corporal de tus labios llegó a enamorarme de una manera ilógica, pero con sentido del amor. Cada sonrisa que me regalaste quedará marcada en mi memoria, en mi vida. Ésto, no es una carta de amor y dolor, tampoco es una despedida. Pero si es el adiós que yo le brindo a la vida, a la vida llena de ti, a la vida que me besó con abrazos y pequeños mordiscos de felicidad, esa vida se ha ido y no volverá jamás, como nuestras ilusiones, nuestros sueños, nuestra vida juntos. Nuestra vida que se convertirá en "mi vida" y en "tu vida" porque caminos que están separados, se sabe que algún día se juntaron en el parque de los deseos del amor e ilusiones.

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