viernes, 22 de julio de 2011

Las nubes que habitaban mi habitación tomaron un largo viaje.


...Era una noche llena de desiertos aislados, su fuerza creaba aquella intuición en las mariposas que besaban mi estómago, lo rodeaban con sus pequeñas y dulces alas, diciéndome que había algo por esperar, dándome señales de que alguien iba a llegar, esperé.

Ya eran las 2:00 am, de aquel frío y doloroso Abril, el viento que rozaba mi rostro dejó de tocarme, las nubes que habitaban en mi habitación tomaron un largo viaje fuera de ella, las ideas recorrían mi cuerpo y mis pensamientos, pero no veía rastro alguno de él, no veía a nadie, no tenía ninguna otra señal que me dijera que sucedía.

Abrí los ojos, ¡me había dormido! el sol todavía no había salido, revisé el reloj, eran las 4:30 am, yo estaba en el suelo al lado de mi ventana, lo primero que ví al abrir mis ojos fue a la Luna, estaba radiante, junto a algunas estrellas y el cielo brillando para mi vista, ésto me hizo sonreir, estaba tan concentrada en aquel paisaje que no me dí cuenta de algo, mi telefono estaba sonando, era un mensaje de un número desconocido:

"No me esperes más, ya estoy a tu lado, en tu corazón. Gracias por charlar conmigo esta noche.."

Abrumada revisé mi teléfono, sólo había hablado esa noche con un viejo amigo, felíz de hablar cada noche con él como siempre, porque él me creaba sonrisas en el rostro, las comisuras de mis labios le agradecían demasiado, y mi corazón palpitaba cada vez que leía un "te quiero", ¿pero qué me sucedía? Eso era imposible, él no podía ser.

Pensé que era estúpido pensar en ese tipo de cosas, así que arreglé todo lo que tenía a mi al rededor y me fuí a dormir, soñé con ese amigo....


Siempre nos negamos a aceptar la realidad, ésto termina siendo consecuencia de nuestras propias decisiones, esperamos que llegué un milagro, y cuando está en frente de nosotros no nos damos cuenta de que esa es nuestra propia realidad, nuestro destino.

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