jueves, 22 de diciembre de 2011

Larga espera

Por un descanso de lo correcto, hoy me permití llorar, no se si fue por felicidad, no se si fue por tristeza, pero lloré y dicen que es la mejor sensación que podemos tener.

Meses atrás seguía pensando en lo triste que podía llegar a ser el hecho de que sigo soltera, busqué todas las formas posibles que me llevaran a cambiar de opinión y pensar como una adulta y no como una típica adolescente, leí cualquier cantidad de libros, intenté superarme a mí misma porque sabía que era más importante pensar en mí que pensar en un "viviremos felices por siempre, te amo" porque ese tipo de cosas tienen fin como todo en la vida, pero para mí siempre ha sido lo contrario, el amor no se acaba, sólo se aburre, las esperanzas no se van, siempre se perciben en nosotros, en diferentes manifestaciones que lo demuestran totalmente. Más adelante conocí a varias personas, pero no me permití amar, no porque no me gustara el "estar con alguien" sino que volví al pasado, a los recuerdos, a la nostalgia, y decidí escoger algo mejor para mí, algo mejor que mis errores del pasado, algo mejor que ÉL, pero no apareció. Yo sigo soñando despierta con él, ese "él" que me imagino pero jamás existe, ese "él" que por más que bese mi memoria no lo siento. Debí saber que era un error escribir de nuevo sobre "él" porque sólo quería que apareciera, por cada suspiro que me causaba yo quería desterrarlo de mi vida, porque sé que sigo sola y él no existe, es sólo el deseo de tener a alguien a mi lado que sea capaz de quererme, lo cual he rechazado de varios personajes los últimos meses, pero ¿por qué debería conformarme con tan poco, teniéndolo a él? Teniéndolo en mi memoria, en mis manos que lo esperan, no me importa seguir enamorada de algo que no existe, no me importa seguir esperando a esa persona "indicada", no me importa escribir cosas de lunáticos como éstas, sólo me importa poseer la paciencia suficiente que me lleve a su llegada. Porque dentro de mí siempre ha existido ese sentimiento que busca un dueño, dentro de mí él aproximó sus brazos a mi cintura y sus labios hacia todas las facciones de mi rostro, dentro de mí él existe a pesar de las fantasías que recorren mi cabeza.

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