jueves, 10 de enero de 2013

No quiero engañar a mi cuerpo cuando lo tocas, no quiero ilusionarme cuando rozas mi rostro con tus labios.

Ilusionada. Esa es la maldita palabra que me describe en este momento. Jamás había querido poseer tanto algo hasta que te conocí. La perfección que corre por tus venas abruma mis sentidos. Me diste nuevas esperanzas, me diste otra oportunidad para creer en el amor. ¿Pero estoy haciendo buen uso de la palabra "amor"? ¿Sentirás lo mismo que yo siento? Probablemente la espera todos estos meses descubriendo lo que sentías por mí me nubló la vista impidiéndome aceptar que también me ves de la misma manera en la que yo te veo a ti.

Ilusionada. Esa es la palabra que no quiero ejecutar. Porque tengo miedo de ti, mejor dicho, tengo miedo de mí. De que pueda enamorarme otra vez, el amor ya me ha fallado antes. No quiero creerte cuando me llenas de halagos y me abrazas con promesas. No quiero engañar a mi cuerpo cuando lo tocas, no quiero ilusionarme cuando rozas mi rostro con tus labios.

Perdidamente ilusionada contigo estoy, y puede que ya sea demasiado tarde para mí. No puedo dar marcha atrás.

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